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“Productos para la buena vida”

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EcoQuchu | Productos con encanto para el huerto urbano | Santander

 

¿Qué es EcoQuchu? ¿Como ha nacido este proyecto?

EcoQuchu es una empresa que se dedica a la venta de productos para jardinería y huerto urbano. En algún momento hemos pensado llamarlo “productos para la buena vida”, porque nos parece que son productos para que la gente disfrute y recree en ver crecer una planta, añadir una especie a una comida nueva, un poco eso; para que la gente disfrute, y se detenga… ¡siguiendo la misma línea de lo que estáis haciendo vosotros!

EcoQuchu nació porque mi socio Manuel y yo nos conocimos en un máster. Teníamos que hacer un proyecto de fin de máster, y surgió la idea de hacer unas macetas biodegradables a partir de abono de vaca, de tal manera que si tu ponías la semilla en ella, esta misma maceta servía de fertilizante a la planta ya que se degradaba; hacia a la vez de recipiente y de aporte de nutrientes. Hicimos un plan de empresa pero no sabíamos muy bien por donde tirar. Después de llevar a cabo el proyecto dentro del marco del máster, fue momento de preguntarnos: ¿y ahora qué hacemos?
Yo en este momento estaba trabajando pero no me llenaba del todo lo que hacía, así que me busqué una beca a través del programa de Erasmus para jóvenes emprendedores. La idea de este programa era conocer una iniciativa en a otro país que te puede ayudar con tu idea. Pero yo me iba con la idea «¡aprovecho de esta beca y me marcho de aquí!»
Resultó que una empresa de Alemania se puso en contacto conmigo. Me fui a Alemania, a Stuttgart. Era una consultora de productos ecológicos, que también trabajaba mucho con empresas pertenecientes al movimiento slow. Estuve en esta empresa, trabajando un año.

El programa de Erasmus para jóvenes emprendedores convocó unos premios a los mejores proyectos y resultamos los segundos al mejor concepto de negocio. Así que nos fuimos a Bruselas a coger el premio, ¡era algo un poco surreal!

«No teníamos pensando todas estas cosas… ¡ni mucho menos!»

Desde que nos dieron el premio, cada día me escribía alguien diciendo: «me gusta mucho vuestra idea, etc». Yo estaba en Alemania, Manuel en España, y yo tenía la sensación que tenía que hacer algo. Pero estando tan lejos, era un poco difícil.

Fue cuando decidí volver a Santander. Empezamos a trabajar con esto de los recipientes. No teníamos dinero para invertir así que nos fabricamos una pequeña máquina para absorber el purín de vaca. Así empezamos a fabricar los primeros prototipos. De repente, en Navidad pensamos: «Oye, porque no encapsulamos las semillas en bolitas y lo preparamos para ver qué tal se venden en Navidad?» Y nos pusimos con eso, y ya dejamos aparcado el proyecto de las macetas, sobre todo porque requieren una inversión muy grande.
Si que nos gustaría en algún momento retomarlo, pero esto el actual proyecto nos esta llevando tanto tiempo que no nos da tiempo. Empezamos con las bombas de semillas y luego ya empezamos a introducir otros productos: jardineras, mesas de cultivo, sustratos, huerto vertical, …

 

¿De donde viene el nombre EcoQuchu?

Esto es toda una historia. Este nombre lo teníamos pensado con Manuel desde el principio. Nuestro asesor, en cambio, no lo veía nada claro. Para él no sonaba nada comercial. ¡Pero a nosotros nos gustaba! Lo teníamos muy claro.

“Cuchu” en parte del norte de España es el nombre de la mezcla entre abono y paja, que cuando lo dejas expuesto al aire y al sol, madura, se cura y lo puedes usar para el huerto.

“En Qechua, Quchu significa rincón. Entonces EcoQuchu sería: rincón ecológico.”

¿Esta voluntad que tenéis de usar recursos locales, por producir responsable, de donde os viene?

Pues yo estudié biología y Manuel estudio geografía. Son carreras que de por sí te conectan con el medio ambiente. Y luego supongo que a través de experiencias personales, ves por donde tienen que ir las cosas, qué es lo que más te gusta, en qué crees.
En este sentido, por ejemplo nuestras cajas están hechas por una empresa social que se llama Manipulados Solidarios. Lo hacen absolutamente todo a mano, y lo que hace esta empresa es contratar a personas en riesgo de exclusión.

Las semillas y los sustratos son ecológicos y locales. Las jardineras y las mesas de cultivo nos la hace un pequeño carpintero de Santander. No sé, es otra manera de hacer las cosas, de forma responsable.
Nos gusta trabajar con recursos y personas cercanas. Así conoces realmente a la persona que trabaja contigo, e incluso se forman colaboraciones. Apoyamos a Manipulados Solidarios, y por ejemplo, ellos a veces nos echan una mano con nuestra web, cosas así. Se forman dinámicas colaborativas, se crea una red.

Además cuando empiezas, este tipo de contacto es más fácil. A un carpintero pequeño le puedes encargar sólo 10 jardineras. A una empresa grande no tanto.

«Se hacen las cosas con más comunicación directa, más cabeza, más sentido».

¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?

Gente que ha percibido un cambio en la sociedad y quiere formar parte de él, gente que le gusta la cocina, gente que le gusta las plantas, gente que no ha cocinado en su vida pero con los programas de televisión de cocina le apetece probar, gente que le parece que el producto está muy bonito y quiere llevárselo, el perfil es muy diverso. Cada vez hay más curiosidad por ponerse a cultivar sus propias alimentos, empezar un pequeño huerto.

¿Hay algo que te gusta más de tu trabajo? ¿Alguna parte en concreto?

Lo que me gusta es que hay un poquito de todo. Si me centrará en una parte sola me cansaría. Cuando estás produciendo, lo bueno es el contacto con la tierra, sientes la tierra y es terapéutica. Estás haciendo las bolas, y estás en tu mundo. Es lo que llamo: «el silencio de las huertas», puede haber mucho ruido alrededor pero no te das ni cuenta. Es un silencio profundo; te permite desconectar, estar contigo mismo.

«La tierra es terapéutica».

Y luego viene la otra parte, estar en contacto con la gente, compartir experiencias, explicar el producto… esto también me aporta muchas cosas positivas. Un comentario que nos hacen en ocasiones y nos sorprende gratamente es que nos dicen que se nota que nuestros productos están todos hechos con cariño. Para nosotros, transmitir esto es genial, significa que estoy haciendo las cosas bien. Hay muchas personas que nunca han tenido una experiencia previa con semillas. Cuando vendo una bomba de semillas me recreo imaginándome a esas personas en casa plantando la bolita y sintiendo la emoción que les va a generar ver la semilla germinar, ese momento tan mágico cambia a las personas.

 

¿En qué sentido es el tiempo importante en vuestro trabajo?

El primer año ha sido de bastante trabajo, horas y locura. Nuestra idea es cada vez organizarnos mejor. El primer año no hemos parado para darnos a conocer. Trabajamos en casa de Manuel. Y aunque estemos trabajando todo el día, es otro ritmo. No hay esta presión que hay en muchos empleos. Hacemos las cosas a gusto y a nuestra manera. Además trabajamos en un sitio muy bonito, con una huerta delante y cerca del mar.

¿Nos puedes decir un lugar slow, que te inspire tranquilidad?
Hay muchos lugares. Yo me siento a gusto en una ciudad nueva. Hay mucho por descubrir, y esta sensación no me provoca nerviosismo sino tranquilidad, porque de alguna manera, todo está abierto, hay mil posibilidades para sorprenderte. Si es estoy en mi ciudad, pues cerca de la playa, del mar. También me siento a gusto en el pueblo de montaña de mi madre. Soy una persona bastante tranquila, así que me siento bien en casi cualquier lugar, siempre consigo encontrar un rinconcito allí donde estoy, para estar con mis cosas, con mis pensamientos, para disfrutar.

No buscar recetas. Tal vez pararse un poco y darse cuenta de lo que quieres realmente, y empezar. Yo creo que las cosas llegan cuando empiezas a caminar. Se van abriendo puertas. Pero tienes que ir caminando, aunque lo veas muy difícil o inalcanzable. En el momento en que empiezas a dar pasos, se hace mucho más fácil el camino. Y al hacerse mas fácil, te da más fuerza para continuar.

«Tienes que ir caminando»

También disfrutar de lo que haces. Para mí, mi trabajo no es trabajo. Lo hago encantada de la vida, muchas veces no sé ni qué día es. Es una forma de vivir.

EcoQuchu

www.ecoquchu.com

Encontrarás sus productos en SlowMov

Carrer Luís Antúnez 18, 08006 Barcelona

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