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El otro día hablando con una amiga, me puso al corriente del fin de las rentas antiguas para los comercios del centro de las ciudades. El tema me pareció interesante porque me hizo pensar en esas tiendas que nos han rodeado toda la vida y que han ido desapareciendo en los últimos años dando paso a grandes monopolios como el del amigo Amancio*. También me hizo reflexionar sobre lo ético de cobrar sumas tan diferentes en la misma zona…. Y aún no tengo una opinión clara al respecto.

1994

Una nueva ley establece que los comercios arrendados antes de 1985 pueden mantener la renta antigua durante 20 años. Después habría que renegociar las condiciones. Es decir, estamos al final de este periodo y muchos comercios tienen que decidir qué hacer.

Estamos hablando de pasar de pagar 200€ a tener que pagar 9.000, para hacernos una idea….

ALTERNATIVAS

Algunos de los comerciantes han decidido cerrar el local, alegan que el negocio ya iba un poco mal y que no podrían pagar la suma que se les pide. Otros han optado por jubilarse, y es que muchas de estas tiendas llevan abiertas muchos años y las personas que las regentan son mayores.

Otros han conseguido llegar a un acuerdo con los dueños de los locales y han fijado una cifra intermedia entre lo que se les pediría hoy en día y lo que pueden pagar. Probablemente una de las mejores soluciones, ya que las dos partes salen ganando.

OTROS FACTORES

El comercio está en crisis por otros factores, como la libertad de horarios, no por el fin de la renta antigua

Todas las historias son diferentes y únicas, pero todas coinciden en algunos puntos, como la libertad de horarios y el daño que está haciendo.

Ya no respetamos el descanso de los comerciantes, éstos se ven obligados a sacrificar su tiempo de descanso para poder competir con esas nuevas tiendas que nunca duermen. Tiendas sin alma y sin nada especial que las caracterice más allá de darnos la oportunidad de comprar a cualquier hora y que le roban la personalidad a la ciudad.

La configuración de la ciudad está cambiando, pero a este paso todas van a ser iguales. Lo que está en juego es el negocio de toda la vida, el tradicional, en el que saben cómo nos gusta la cerveza o qué pantalones son los que nos quedan bien

La configuración está cambiando, es cierto, y no tiene nada de malo, los tiempos cambian…aunque siempre vuelven. Lo importante es mantener y respetar el alma de cada lugar. Poder pasear por tu ciudad sintiendo que no es un autómata, sentirla cercana, llena de comercios que ofrezcan variedad, calidad, y un trato cercano. Porque al final relacionarte con los comerciantes es una manera de relacionarte con las calles, con los espacios, con la ciudad en sí, y sentir que formas parte de ella, lo cual fortalece los lazos que se tienen y mejora la conciencia de los ciudadanos respecto a ella.

No será justo que los dueños están perdiendo miles de euros por “culpa” de la renta antigua, pero más injusto es que sean los ciudadanos los que están perdiendo su ciudad.

Paul Hiky
 

La foto corresponde a la tienda más antigua de la ciudad condal, la Cerería Subirà

Artículo cerería Subirà

 

* Amancio Ortega, creador de Inditex.