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Las vacaciones son para los vagos

Si alguien te dice que tiene mucho trabajo, que está desbordado, no pienses que se organiza mal o que no tiene un ritmo de vida envidiable. Tienes pensar que tiene éxito, y tal vez, que él tiene la oportunidad de estar tan solicitado.

Porque después de todo, el trabajo hoy en día es un privilegio. Con tales niveles de desempleo, ¿de qué nos quejamos? Si tenemos trabajo, y aunque pasemos en él la mayor parte de nuestro tiempo, uno debería considerarse afortunado, ¿no?

Sabiendo que es necesario ser siempre más rápido y más productivo, ¿Cuál es el sentido de tomarse unas vacaciones?

Heaven Knows I’m Miserable Now

Antes, el lujo era no hacer nada. El trabajo era visto como una actividad sucia y degradante, reservado para las clases trabajadoras.

Ahora, podríamos decir que cuanto más desbordado se sienta uno, ¡más éxito tiene! El éxito parece medirse por el número de horas que pasamos frente a la pantalla (¡y no estamos hablando de la TV!)

El tiempo libre y los hobbies se convierten en sinónimos de pereza. ¡Una actividad de fracasados! Si tú no trabajas 7 días a la semana, si no estás conectado constantemente a tu trabajo a través del iPhone o de la BlackBerry, debe haber un enorme vacío en tu vida. ¿A menos que sea todo lo contrario?

Working Class Hero

Por supuesto, hay dos tipos de ” workaholics “; unos que lo son por elección, y otros por necesidad. Las diferencias salariales, cada vez más importantes, profundizan todavía más la brecha entre las franjas de los más ricos y los más pobres de nuestras sociedades.

Por un lado, los que tienen un salario más bajo deben trabajar aún más, para poder tener un nivel de vida equivalente al que aspiraban sus padres.

Por otro lado, cogerse los días de vacaciones es más caro para los salarios más elevados, como consecuencia de ver aumentados sus ingresos mensuales, pierden igualmente una suma importante de dinero por no trabajar.

Lo que los economistas llaman el efecto de sustitución, tiene como consecuencia el efecto de estimular a los más ricos a trabajar más para ganar más y más, y finalmente desalentar a los más pobres a redoblar esfuerzos, un salario decente parece un objetivo cada vez más difícil de conseguir .

¡El tiempo libre no es un lujo!

Con la llegada de los vuelos low cost, internet y los juegos online, las aficiones se han vuelto más accesibles. Viajar o incluso divertirse desde el sofá ya no tienen el mismo coste que antes. Igualmente, los empleados y profesiones intermedias, desanimados a alcanzar un estatus social más alto, aprovechan su tiempo libre para ir a explorar el mundo (real o virtual).

Finalmente, es la clase media, quien hoy, se va el fin de semana a Roma o a un curso acelerado de idiomas en Londres. Los ejecutivos menosprecian cada vez más su tiempo libre, muy seguros de saber cómo parar este tren que corre a toda velocidad que es el capitalismo.

Sin embargo, es necesario saber frenar, para recomenzar mejor. Aceptar perder algo de tu tiempo para volver reencontrarlo.

Incluso en reposo, especialmente en reposo, tu cerebro sigue trabajando. Es común, que a menudo acostado en tu cama, mirando al vacío, encuentres las mejores ideas. A menudo vemos con más claridad, sumidos en la oscuridad… ¡Vamos, está permitido!

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